556 - Junio 2015
9 Mayo 2015 - 7 Junio 2015

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ASIA-OCEANÍA

25º aniversario de presencia oblata

En la fiesta de S. Eugenio de Mazenod, el 21 de mayo de 2015, Mons. Matthias Lee, obispo de Suwon, se unió a los Oblatos y sus amigos para celebrar el 25º aniversario de la llegada de los primeros misioneros oblatos en 1990. Durante la celebración se leyó un mensaje de felicitación del Superior general oblato, P. Louis LOUGEN.

En 1986 el P. Marcello ZAGO, Superior general, se dirigió a algunos oblatos italianos con la posibilidad de abrir una misión en Corea. Tras cuatro años de preparativos, el P. Vincenzo BORDO y el P. Mauro CONCARDI llegaron a Seúl el 12 de mayo 1990. En 2006, en una entrevista para omiworld.com, el P. Vincenzó habló de la Corea que encontraron a su llegada:

Nada más llegar, comenzamos por informarnos sobre la Iglesia de Corea y sobre la sociedad para comprender la situación. Pronto nos dimos cuenta de que la realidad era muy diferente de la imaginada en Italia. Descubrimos que la Iglesia ya estaba bien establecida. La Iglesia de Corea estaba muy bien organizada, y ello gracias a sí misma, ya fueran los medios de personal de que disponía como sus estructuras, que eran autosuficientes. Todos los obispos eran coreanos, habiendo dos sacerdotes coreanos para cada parroquia. También constatamos que la sociedad coreana era, económicamente hablando, muy rica, secularizada, nacionalista y muy orgullosa de sí. En poco tiempo nos dimos cuenta de que ni la Iglesia ni el país necesitaban nuestra presencia.

Con otros dos Oblatos venidos llegados en los siguientes años, Giovanni ZEVOLA y Maurizio GIORGIANNI, hemos comenzado una serie de encuentros, reflexiones, y conferencias para ayudarnos a comprender nuestra presencia en Corea. Llegamos a esta conclusión: comprendiendo a la Iglesia como institución jerárquica (obispos, curas de parroquias y profesores), no necesita nosotros. Pero si la Iglesia de Jesús es una comunión de carismas, como dice San Pablo (Rom.12, 4-11) y como lo enseña el Vaticano II, entonces hay lugar para nosotros, como religiosos en un Ministerio profético y como Oblatos, en la dimensión misionera de la Iglesia. Redactamos un breve documento en el cual, como Oblatos, señalábamos cuatro ámbitos o sectores donde podíamos tener una participación activa.

Trabajar en la formación de las vocaciones locales; aportar nuestra ayuda a la Iglesia local durante los fines de semana; trabajar con los pobres según nuestro carisma; y la formación de los laicos.

“[Corea] es también una sociedad secularizada. (Cuando fuimos a Corea, la asistencia a la misa dominical era de cerca del 80%; ¡hoy, está por debajo del 30%!), además de ser una sociedad muy orgullosa de sí misma y de tener un hondo sentido nacionalista. A causa de eso, la presencia extranjera no es muy bien aceptada. En cuanto a la Iglesia Católica, no necesita ni de nosotros, ni de nuestro dinero, por lo que es una iglesia consolidada, con sus propios recursos humanos, económicamente hablando. A pesar de todos estos problemas y estas dificultades, el nombre de los Oblatos es conocido y respetado en la propia sociedad, dado nuestro valor para hacer frente a los problemas más difíciles y de mayor actualidad de esta sociedad (mano de obra extranjera, hospitales, gente de la calle...) Se nos conoce también en la Iglesia local por nuestra humilde y constante colaboración con el clero local y también por nuestro trabajo en la formación del laicado. Hace ahora dieciséis años, que estamos comprometidos en la misión en un mundo secularizado y creo que salimos adelante bastante bien en este ámbito.”

En la actualidad, 25 años después, según el “Personnel OMI” hay 6 sacerdotes y 2 escolásticos. Corea jurídicamente es una misión de la Delegación de Japón bajo la tutela de la Provincia de Colombo, en Sri Lanka.



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